Tranquila su mente, calma su palabra, sereno en su actuar, así es el que se ha liberado de la ilusión mediante el Recto Conocimiento y vive en la absoluta Paz.
Calma es su pensamiento, calma su palabra y calma su acción, quien sabiendo verdaderamente está totalmente libre, perfectamente tranquilo y sabio.

Comentario profundo

El Buda pronunció este verso sobre un joven monje novicio (Samanera) que había alcanzado el estado de Arahant y su maestro, el élder Tissa. Una vez, Tissa golpeó accidentalmente el ojo del novicio con un abanico, cegándolo. Para evitarle a su maestro la culpa y el dolor, el novicio soportó el dolor en silencio y ocultó la herida. Cuando Tissa finalmente descubrió la verdad, quedó profundamente conmovido. Esta historia ilustra que la verdadera virtud y el logro espiritual no están determinados por la edad, los títulos o los títulos académicos mundanos, sino por la pureza de la mente. Un Arahant ha erradicado completamente las impurezas, por lo que sus acciones mentales, verbales y físicas son siempre tranquilas y libres de resentimiento. En la práctica budista, la moralidad profunda y la realización interior son mucho más valiosas que el mero conocimiento intelectual.

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