Quien nunca toma algo que no le pertenezca, se trate de algo grande o pequeño, bello o desagradable, a él, llamo yo un brahmín.
Aquel que en este mundo no toma nada que no le sea dado, sea largo o corto, pequeño o grande, bueno o malo, a él lo llamo varón santo.

Comentario profundo

Este verso del Dhamma fue enseñado por el Buda en el Monasterio Jetavana, en relación con cierto bhikkhu. Según el relato, un brahmán de Savatthi había dejado secar un paño por temor a su olor. En ese momento, pasó un bhikkhu que había alcanzado el estado de Arahant. Al ver la tela todavía en buenas condiciones y no notar que había nadie alrededor, pensó que no tenía dueño y la recogió. El brahmán, al observar esto, se acercó y regañó al bhikkhu. El bhikkhu se disculpó humildemente y explicó que creía que estaba abandonada y, por lo tanto, la tomó y luego devolvió la tela a su dueño. Al regresar al monasterio, contó el incidente a otros monjes. Algunos monjes se burlaron de él, pero él explicó con calma: no era el deseo por la tela lo que lo motivaba, sino la creencia de que no tenía dueño. Otros informaron esto al Buda. El Buda dijo: 'Monjes, no es así. Este bhikkhu ha hablado con sinceridad. Quien ha erradicado las impurezas no toma lo que pertenece a otros.' El hurto y el robo se consideran actos moralmente incorrectos, pues cualquiera que tenga conciencia no los cometería. Uno valora y protege lo que ha trabajado, ganado con esfuerzo y sudor. Así como no queremos que otros tomen lo que nos pertenece, tampoco debemos tomar lo que pertenece a otros, incluso si el objeto es trivial. Este principio se expresa en la enseñanza: "No hagas a los demás lo que tú mismo no querrías". Cuando un budista se refugia y observa los preceptos, promete abstenerse de robar. Actuar ilegalmente crea inquietud y miedo internos, particularmente en relación con las consecuencias legales, y el karma garantiza una eventual retribución. Si hoy uno se apodera por la fuerza de la propiedad de otro, mañana también puede verse privado de ella. Al reflexionar así, uno se abstiene de apropiarse de las posesiones de los demás. Infligir sufrimiento a otros para beneficio propio perturba la paz mental. La frase "la red del cielo es amplia, pero nada escapa a ella" nos recuerda que los resultados kármicos siguen a todas las acciones, aunque el momento puede variar. En la historia, el bhikkhu no tenía intención de robar; creyó que la tela había sido desechada y, por lo tanto, la recogió. No hubo malas intenciones, y esto fue confirmado por el Buda. Como Arahant, estaba libre de deseos, a diferencia de la gente común que toma por codicia. Además, cuando el brahmán lo confrontó y lo regañó, no mostró enojo, se disculpó sinceramente y explicó amablemente. Esto ilustra que el verdadero cultivo espiritual se demuestra a través de la moderación, la honestidad y la humildad.

🌿

Asistente IA Zen

En línea

Bienvenido. Soy su compañero Zen IA, para ayudarle a reflexionar sobre el Versículo 409. ¿Tiene alguna pregunta o desea profundizar en su significado?