Aquel que ha desarrollado un profundo anhelo por alcanzar el Nirvana1, cuya mente se halla embebida de pensamientos sobre la santidad, que no está atado por lazos materiales, alguien tal es llamado “el que ya no regresa2”.
Aquel que está concentrado en lo Inefable (Nibbana), habita con la mente inspirada (por la sabiduría supramundana) y ya no está atado por los placeres de los sentidos; a ese hombre se le llama "Uno Atado Corriente Arriba".

Comentario profundo

Este verso fue pronunciado en el Monasterio Jetavana sobre un monje anciano que había alcanzado el estado de no-retornado (Anagami). Cuando sus discípulos le preguntaron si había alcanzado la iluminación, él permaneció en silencio por modestia, creyendo que incluso un laico podía alcanzar la tercera etapa de la iluminación y que debía esperar hasta llegar a la etapa final antes de hablar. Después de que falleció y renació en las Moradas Puras, sus afligidos discípulos buscaron el consejo del Buda. El Buda los consoló explicándoles que su maestro efectivamente había alcanzado la tercera etapa y ahora estaba liberado de las cinco ataduras inferiores. La enseñanza destaca el concepto de 'lo Inefable' (Dhamma más allá de las palabras), un estado que trasciende la realidad condicionada y la conceptualización. El Buda explica que los verdaderos practicantes no se jactan de sus logros, ya que aferrarse al "logro" implica la persistencia del ego. El verso describe al 'Uno Atado Corriente Arriba' (Uddhamsoto), un practicante que ya no se deja llevar por los deseos de los sentidos y está firmemente en el camino hacia la liberación final, trascendiendo el ciclo de nacimiento y muerte.

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