Del apego nace el dolor; y también del apego nace el temor; para aquel que se halla completamente libre de apegos no existe el dolor, y mucho menos el temor.
Del afecto surge el dolor, del afecto surge el miedo. Para aquel que está completamente libre de afecto no hay dolor, ¿de dónde entonces el miedo?

Comentario profundo

Este verso fue pronunciado en el Monasterio Jetavana sobre el discípulo laico Visakha. Cuando falleció su amada nieta Dattā, Visakha se sintió abrumada por un profundo dolor. Al observarla llorar, el Buda le preguntó acerca de su dolor. Al enterarse de su pérdida, el Buda preguntó cuántas personas mueren diariamente en Savatthi. Cuando Visakha se dio cuenta de que si lloraba a cada ser querido perdido, pasaría su vida en luto perpetuo, comprendió la naturaleza del sufrimiento que nace del apego. El Buda enseñó que el dolor y el miedo surgen únicamente del apego al afecto. Esta narrativa sirve como una lección universal: el verdadero amor por los difuntos no se expresa a través de lamentos dolorosos, que sólo unen el espíritu del difunto, sino a través del recuerdo tranquilo, la oración y el cultivo de méritos para ayudar en su transición pacífica. El apego es la raíz del renacimiento y del sufrimiento; sólo trascendiéndolo se puede encontrar la verdadera liberación del miedo.

🌿

Asistente IA Zen

En línea

Bienvenido. Soy su compañero Zen IA, para ayudarle a reflexionar sobre el Versículo 213. ¿Tiene alguna pregunta o desea profundizar en su significado?