En verdad, tú eres el protector de ti mismo. Eres tu propio refugio. Por lo tanto, cuídate, al igual que un mercader custodia celosamente a su noble corcel.
Uno es su propio protector, uno es su propio refugio. Por lo tanto, uno debe controlarse a sí mismo, así como el comerciante controla un noble corcel.

Comentario profundo

Estos dos versos del Dhammapada fueron enseñados por el Buda en el Monasterio Jetavana, en relación con el élder Nangalakula. Según la historia, había un trabajador pobre que vestía sólo un taparrabos andrajoso y llevaba un arado. Conoció a un recluso que lo ordenó. Después de la ordenación, se unió a la Sangha en Jetavana. El recluso colgó su viejo taparrabos y su arado en la rama de un árbol, razón por la cual llegó a ser llamado Nangalakula, que significa "arado". Cada vez que se sentía descontento, iba hacia ese árbol, se regañaba y preguntaba si quería volver a la vida laica y trabajar por contrato. Después de cada autorreproche, regresaba para continuar con su práctica. Otros monjes, curiosos, le preguntaron adónde iba. Él respondió que estaba visitando a su maestro. A través de este sentimiento de vergüenza y autodisciplina, se esforzó diligentemente y pronto alcanzó el estado de arahant. Cuando los otros monjes ya no lo vieron yendo hacia el árbol, se burlaron de él preguntándole por qué ya no visitaba a su maestro. Él respondió: 'Como ya no tengo enredos mundanos, ya no voy allí'. Los monjes pensaron que estaba mintiendo y se lo informaron al Buda. El Buda dijo: 'Monjes, él dice la verdad. Se ha amonestado a sí mismo y ha obtenido el noble fruto.' (Fin del resumen de la historia). En estos dos versos, el Buda enseña que cada persona debe amonestarse y reflexionar sobre sí misma. Debemos protegernos y mantener la atención plena. Uno debe ser su propio guardián y su propio refugio. Esfuércese por domarse como se doma un buen caballo. La autorreflexión es la mejor manera de ver los propios defectos. El Buda no quiere que dependamos de condiciones externas. La dependencia de lo externo lleva a buscar el exterior, lo que contradice el camino del despertar. Antes de su iluminación, el Buda miraba constantemente hacia dentro. A través del esfuerzo meditativo, descubrió la verdad trascendente, al contrario de los demás ascetas de su tiempo. ¿Por qué debemos reflexionar y amonestarnos a nosotros mismos? ¿Por qué confiar en uno mismo? Un practicante budista debe estar constantemente alerta, pues Buda significa "el despierto". Al carecer de vigilancia, somos engañados y arrastrados por las condiciones externas. Nuestras mentes se dejan engañar fácilmente porque todavía no hemos vivido verdaderamente en nuestra propia mente pura, luminosa y verdadera. Vivimos en la mente engañada, cuya naturaleza surge y cesa, impermanente, cambia constantemente, se aferra a los objetos de los sentidos y nunca nos deja descansar. Por ello debemos observarlo y vigilarlo siempre, vigilando y manteniéndonos alerta. Sólo controlando alerta nuestros pensamientos podremos permanecer en paz. Este es el núcleo de la práctica que conduce al despertar y la liberación.

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