El monje que mora en la Verdad, que se deleita en la Verdad, que medita sobre ella y la recuerda en todo momento, jamás abandonará la Senda hacia el Nirvana.
El monje que permanece en el Dhamma, se deleita en el Dhamma, medita en el Dhamma y lo tiene bien presente, no se aparta del Dhamma sublime.

Comentario profundo

Este verso del Dhammapada fue enseñado por el Buda en el Monasterio Jetavana, en relación con el élder Dhammarama. Cuando el Buda anunció que entraría en el Nibbana en cuatro meses, muchos monjes lloraron. Aquellos que aún no habían logrado la entrada a la corriente no podían controlar sus emociones. Incluso los arahants, aunque no conmovidos exteriormente, sintieron tristeza. Bhikkhu Dhammarama, sin embargo, dejó la Sangha en un lugar tranquilo para contemplar el Dhamma, sin prestar atención a los demás ni esperar al Buda. Otros monjes informaron esto. Cuando se le preguntó, respondió que deseaba alcanzar el estado de arahant antes del fallecimiento final del Bendito. El Buda lo elogió y dijo a los bhikkhus: 'Cada uno de ustedes debe mostrarme reverencia como lo ha hecho Dhammarama. No con flores ni ofrendas, sino que sólo aquellos que practican la enseñanza realmente me respetan.' Luego pronunció este versículo. Al escucharlo, Dhammarama alcanzó el estado de arahant y la asamblea también se benefició. (Fin del resumen de la historia). Cultivar una conducta sublime y observar estrictamente los preceptos es la forma correcta de vida para un renunciante. Para morar en la bienaventuranza del verdadero Dhamma, uno debe desarrollar constantemente la moralidad, la concentración y la sabiduría, o la atención plena, la concentración y la sabiduría. Al contemplar el Dhamma y reflexionar sobre uno mismo según las instrucciones del Buda, uno ve claramente la causa del sufrimiento y la paz del Nibbana. El Noble Óctuple Sendero es el camino esencial para la reflexión constante. Al practicarlo e investigarlo a fondo, la liberación ya no está lejana. El Buda enseñó que un renunciante debe equiparse con una mente firme y duradera para superar todas las dificultades y no caer. La historia de Dhammarama ilustra esto: en lugar de lamentarse, buscó la soledad para erradicar las impurezas antes del fallecimiento del Buda. A través de una meditación diligente, pronto alcanzó el estado de arahant. No prestó atención a los elogios o críticas de los demás, centrándose únicamente en su aspiración. Esta es una verdadera gratitud al Buda por su gran enseñanza.

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