Comentario profundo
El Buda pronunció estos versos en el Monasterio Jetavana sobre un carnicero de Savatthi que había sacrificado ganado durante más de cincuenta y cinco años. A lo largo de su vida, nunca había hecho ninguna ofrenda a la Triple Gema. Un día, furioso porque su esposa vendió a un cliente el último trozo de carne destinado a su cena, cortó brutalmente la lengua de una vaca viva, la asó a la parrilla y se la comió. Al instante, su propia lengua fue cortada y cayó sobre su plato. Murió en una inmensa agonía, imitando a una vaca moribunda, y renació en el infierno Avici. Su hijo aterrorizado huyó a otra aldea, se convirtió en un exitoso platero y formó una familia. Años más tarde, los nietos del carnicero regresaron a Savatthi, se hicieron budistas devotos y trataron de guiar a su anciano padre hacia el Dhamma. Invitaron al Buda a ofrecer una limosna. Al reconocer el estancamiento espiritual del anciano, el Buda le amonestó: 'Viejo, eres como una hoja marchita; los mensajeros de la muerte os esperan. Estás al borde de la muerte, pero no has reunido provisiones espirituales para el viaje que tienes por delante. Sed sabios, no tontos.' Al oír esto, el anciano alcanzó la primera etapa de iluminación (Sotapanna).
Este capítulo, 'Impurezas' (Malavaggo), destaca las impurezas causadas por los cinco obstáculos (deseo sensual, mala voluntad, pereza y letargo, inquietud, preocupación y duda) que oscurecen nuestra sabiduría innata. Para erradicarlos hay que cultivar la concentración mental. El Buda compara una vida inculta con una hoja marchita, lo que significa decadencia física y espiritual bajo la ley de la impermanencia (Anicca). Se debe practicar la atención plena del cuerpo y la meditación para estabilizar la mente. En los versos siguientes (236-238), el Buda enfatiza la creación de una isla de refugio para uno mismo mediante la práctica diligente, la purificación de las impurezas mentales y el cultivo de la sabiduría. La vida es fugaz y caminamos constantemente hacia la muerte sin descanso. Por lo tanto, uno debe reunir urgentemente méritos saludables y provisiones espirituales para trascender el peligroso ciclo del samsara, asegurando la liberación del sufrimiento y evitando las aterradoras retribuciones del karma negativo.
Asistente IA Zen
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