El sabio que disciplina sus actos y también su palabra se halla en camino hacia la serenidad. El sabio que, además, controla su mente, en verdad, se ha dominado a sí mismo. Decimoséptimo Capítulo titulado: La cólera  LA IMPUREZA
Los sabios son controlados en sus acciones corporales, controlados en sus palabras y controlados en sus pensamientos. Están realmente bien controlados.

Comentario profundo

El Buda pronunció estos versos en el monasterio de Veluvana (Bamboo Grove) sobre el grupo de seis monjes. Un día, estos monjes llevaban sandalias de madera y caminaban ruidosamente arriba y abajo sobre una losa de piedra mientras hacían ruido con sus bastones. Al oír el ruido, el Buda le preguntó al Venerable Ananda al respecto. Ananda explicó que el grupo de seis monjes estaba causando el disturbio. Luego, el Buda enseñó: "Un monje debe proteger sus pensamientos, palabras y acciones". A través de estos versos, el Buda enfatiza la purificación de las tres puertas de la acción: cuerpo, palabra y mente. Estos tres karmas dictan nuestra práctica espiritual y nuestra vida diaria. La felicidad y el sufrimiento provienen directamente de ellos. Cultivar pensamientos nocivos conduce a una agitación mental inmediata y a acciones físicas o verbales dañinas posteriores, lo que produce resultados amargos. Por el contrario, cuando cultivamos la compasión, la comprensión y los pensamientos saludables, generamos karma positivo que trae paz y alegría inmediatas, muy parecido a un árbol que da frutos dulces. Los sabios utilizan los Preceptos, la Concentración y la Sabiduría (Sila, Samadhi, Panna) para restringir y transformar el karma no saludable en karma saludable, asegurando la paz tanto en la vida presente como en el futuro.

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