Comentario profundo
Este verso fue enseñado por el Buda en el Monasterio Jetavana y trata de la historia de un joven llamado Anitthigandha Kumàra. Según el relato, Kumàra, después de haber renacido del cielo de Brahma, llegó a una familia noble en la ciudad de Sāvatthī. Desde el nacimiento hasta la edad adulta, no deseaba estar cerca de mujeres. A pesar de los repetidos consejos de sus padres de casarse, él se negó cada vez. En un momento dado, encargó a unos artesanos que elaboraran una estatua de una doncella exquisitamente hermosa. Cuando sus padres insistieron en que se casara, señaló la estatua y declaró: "Sólo me casaré con una mujer tan hermosa como esta estatua". Para cumplir su deseo, sus padres enviaron la estatua para encontrar a esa mujer. Un día, la colocaron junto a un estanque para bañarse y alguien comentó que se parecía exactamente a su hija. De hecho, había una mujer joven, incluso más hermosa que la estatua. Al escuchar esto, Kumàra se regocijó en secreto y esperó ansiosamente conocerla. Desafortunadamente, de camino a su casa, la niña enfermó y murió. Las esperanzas de Kumàra se hicieron añicos instantáneamente y quedó sumido en un profundo dolor. Al observar esto, el Buda, viendo el potencial para llevarlo rápidamente a la iluminación, visitó la casa de Kumàra y fue recibido calurosamente con ofrendas. El Buda dio extensos consejos y finalmente resumió: 'Kumàra, el dolor surge del apego; el dolor y el miedo surgen del deseo. Al escuchar esto, Kumàra alcanzó la etapa de Stream-Enterer. La historia ilustra cómo el sufrimiento humano, tanto físico como mental, a menudo surge de deseos y apegos insatisfechos. A pesar de su educación privilegiada, Kumàra experimentó una profunda angustia por la mujer inalcanzable, destacando el intenso poder del deseo y el apego. La oportuna guía del Buda lo liberó de la abrumadora marea de anhelo, demostrando la necesidad de comprender y renunciar a los apegos sensuales. En términos contemporáneos, muchos jóvenes sufren de manera similar la angustia del amor, pero sin una guía sabia como la que recibió Kumàra. Por tanto, el versículo sirve como advertencia: al aferrarse a los placeres y deseos mundanos, uno sólo cultiva el dolor, la preocupación y el miedo. La verdadera libertad y paz provienen del abandono de todos los anhelos sensuales.
Asistente IA Zen
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