Los sabios que practican la meditación2, aquellos que se deleitan en la paz de la renunciación 3, esos Budhas Perfectos, son admirados aún por los mismos Dioses.
Aquellos sabios que se dedican a la meditación y que se deleitan en la calma de la renunciación, esos seres conscientes, los Budas Supremos, son apreciados incluso por los dioses.

Comentario profundo

El Buda pronunció estos versos a las puertas de Sankassa, tras una demostración de poderes psíquicos. Cuando las sectas rivales intentaron desafiar al Buda con exhibiciones similares, fueron completamente derrotadas y expuestas. El Buda generalmente desaconsejaba la exhibición pública de poderes psíquicos, considerándolos secundarios respecto del verdadero objetivo del camino: la iluminación y la liberación. Sin embargo, permitió a sus discípulos, como Moggallana, utilizar esos medios cuando fuera necesario para someter a oponentes orgullosos y despejar el camino para el Dharma. Esta historia destaca que el verdadero poder espiritual surge de la realización de la esencia (el cuerpo) a través de la meditación profunda (Dhyana), en lugar de simplemente manifestar las funciones (el uso) de estos poderes. Para cualquier practicante, especialmente aquellos de la tradición Theravada, es esencial basarse en los Tres Entrenamientos: Moral (Sila), Concentración (Samadhi) y Sabiduría (Panna). Buscar la soledad y mantener una estricta disciplina ética son la base de una mente pacífica, que a su vez permite que surja la sabiduría, que en última instancia conduce a la paz del Nirvana.

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