Ahora, ¡oh misterioso constructor 2 de esta prisión!, ya te conozco; ¡no la construirás nunca más! Están destruidas todas las vigas y está roto también el andamiaje. Mi mente ha alcanzado el sublime estado de serenidad y en mi corazón todo deseo se ha extinguido 3.
A través de muchos nacimientos en el samsara he vagado en vano, buscando al constructor de esta casa (de la vida). ¡El nacimiento repetido es realmente sufrimiento! ¡Oh constructor de casas, eres visto! No volverás a construir esta casa. Porque tus vigas están rotas y tu caballete destrozado. Mi mente ha llegado a lo Incondicionado; He logrado la destrucción del deseo.
Comentario profundo
Estos dos versos (153 y 154) fueron las primeras palabras pronunciadas por el Buda inmediatamente después de alcanzar la iluminación bajo el árbol Bodhi, y más tarde las compartió con el Venerable Ananda. Expresan vívidamente Su largo y arduo viaje a través de innumerables vidas pasadas vagando por el Samsara. A diferencia de los seres ordinarios que vagan sin rumbo impulsados por el karma, el Buda buscó activamente la causa fundamental del sufrimiento: el "constructor de casas" responsable del implacable ciclo de nacimiento, envejecimiento y muerte. Al despertar, identificó a este constructor como "Anhelo" (Tanha). El anhelo genera apego y devenir, manteniendo a los seres atrapados en la existencia. Habiendo alcanzado el estado de Arahant y la Budeidad Suprema, Él definitivamente destruyó este anhelo. Las "vigas" que representaban las impurezas y el "pilar" de la ignorancia quedaron completamente destrozados. La casa física y mental del sufrimiento nunca podría volver a construirse. Su mente alcanzó el Nirvana, el estado Incondicionado, trascendiendo completamente el dolor del ciclo del renacimiento.
Este verso, pronunciado por el Buda tras su iluminación, revela el descubrimiento del "constructor de la prisión": el anhelo (Tanha). Después de incontables vidas de sufrimiento en el samsara, el Buda identificó que el anhelo es la causa fundamental del ciclo de nacimiento y muerte.
Al alcanzar la iluminación, el Buda destruyó las "vigas" (las impurezas) y el "andamio" (la ignorancia) que sostenían esta prisión de la existencia. Su mente alcanzó el Nirvana, un estado incondicionado de serenidad donde todo deseo se ha extinguido. Esto significa que la casa del sufrimiento nunca más podrá ser construida para él.
¿Qué te sugiere esta idea sobre la naturaleza del deseo en tu propia vida?
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