Caerá presa de un terrible dolor, será víctima de un desastre, sufrirá una mutilación corporal, padecerá una grave enfermedad, perderá su equilibrio mental, sufrirá el castigo de un monarca, será objeto de una terrible acusación, le sobrevendrá la muerte de sus familiares, perderá sus riquezas o un feroz incendio consumirá su morada. Luego de la disolución del cuerpo físico, tal persona morará en los planos inferiores.
El que inflige violencia a los que están desarmados y ofende a los que son inofensivos, pronto se encontrará con uno de estos diez estados: dolor agudo, o desastre, lesión corporal, enfermedad grave o trastorno mental, problemas del gobierno, o acusaciones graves, pérdida de parientes, o pérdida de riqueza, o casas destruidas por un incendio devastador; al disolverse el cuerpo, el hombre ignorante nace en el infierno.
Comentario profundo
El Buda enseñó estos versos en el monasterio de Bamboo Grove, sobre la trágica muerte del Venerable Moggallana. Fue asesinado a golpes por bandidos contratados por rivales ascetas que estaban celosos de las limosnas que recibían el Buda y sus discípulos. Moggallana aceptó su destino, sabiendo que era la inquebrantable retribución kármica por un pecado grave en una vida pasada: asesinar a sus padres ciegos. El Buda explicó que incluso un Arahant altamente realizado y con poderes psíquicos supremos no puede escapar de la ley del karma. Sin embargo, a diferencia de los seres ordinarios que sufren mentalmente, un Arahant sólo siente dolor físico; habiendo erradicado el ego, su mente permanece completamente liberada y en paz. El Buda declaró además que cualquiera que dañe a una persona pura e inofensiva enfrentará inevitablemente diez consecuencias graves, que van desde la pérdida de riqueza y lesiones físicas hasta el renacimiento en el infierno. Basándose en profundas enseñanzas (similares a las del Sutra de las cuarenta y dos secciones), el Buda comparó dañar a inocentes con escupir al cielo o arrojar polvo contra el viento: el daño sólo regresa al perpetrador. Instó a los practicantes a mantener estricta paciencia y tolerancia; tomar represalias con ira sólo destruye la propia vida de mérito espiritual acumulado.
Este verso del Dhammapada, Capítulo 10, verso 140, nos enseña sobre las graves consecuencias de infligir violencia a los inofensivos. Quien causa daño a personas puras e indefensas inevitablemente enfrentará diez tipos de sufrimiento en esta vida, como dolor agudo, desastres, enfermedades graves, pérdida de seres queridos o riquezas, e incluso la destrucción de su hogar.
El Buda explicó que estas son las retribuciones kármicas ineludibles. Incluso después de la muerte, tal persona renacerá en estados inferiores de existencia. Esta enseñanza subraya la importancia de la paciencia, la tolerancia y la no violencia, recordándonos que el daño que causamos a otros finalmente regresa a nosotros.
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