El fruto de los malos actos realizados por una persona la atormentan continuamente, como si un fuego abrasador la consumiese día y noche.
Cuando el tonto comete malas acciones, no se da cuenta de su mala naturaleza. El hombre necio es atormentado por sus propias obras, como quien es quemado por el fuego.

Comentario profundo

El Buda enseñó este verso en el monasterio de Bamboo Grove, sobre un fantasma hambriento con forma de serpiente. El Venerable Moggallana, mientras descendía del Pico del Buitre, sonrió al ver un enorme y aterrador fantasma envuelto en llamas. Más tarde, Buda explicó el origen del fantasma: durante la era de Kassapa Buda, este ser era un ladrón celoso que quemó las propiedades de un hombre rico, incluido un monasterio construido para Buda. Debido a este acto malicioso, el ladrón sufrió en el infierno Avici y posteriormente renació como un fantasma ardiente. El Buda enfatizó que los tontos permanecen ignorantes de sus malas acciones hasta que enfrentan las ardientes consecuencias. El karma está formado por acciones repetidas del cuerpo, la palabra y la mente, siendo la mente la maestra. La ley de causa y efecto es infalible: las buenas acciones traen buenos resultados y las malas acciones traen sufrimiento. Una persona sabia prevé las consecuencias y evita acciones nocivas. Además, el karma abarca el pasado, el presente y el futuro. El karma individual se entrelaza con el karma colectivo; Las acciones poco éticas de una sola persona, como la destrucción del medio ambiente, pueden infligir sufrimiento a muchas personas. Por lo tanto, la construcción de una sociedad armoniosa comienza con el cultivo moral individual y la purificación del propio cuerpo, palabra y mente.

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