En soledad, el sabio abandona la oscuridad del mundo y busca la Iluminación. Va en pos de la inefable felicidad que nace del desapego. Abandonando los placeres de los sentidos, libre de impedimentos, el sabio se libra a sí mismo de las impurezas de la mente.
Abandonando el camino oscuro, deja que el sabio cultive el camino brillante. Habiendo pasado del hogar a la falta de hogar, que añore ese deleite en el desapego, tan difícil de disfrutar. Renunciando a los placeres sensuales, sin apego, que el sabio se limpie de las impurezas de la mente.

Comentario profundo

Los sabios purifican sus mentes mirando hacia adentro. La iluminación no se encuentra persiguiendo cosas externas. A diferencia de la ciencia, que conquista el mundo exterior pero deja a las personas con aflicciones internas, el budismo conquista el mundo interior. El Buda alcanzó la iluminación suprema mediante la realización directa, destruyendo toda ignorancia. Debemos utilizar métodos adecuados para limpiar nuestra mente gradualmente, de forma muy parecida a pulir un espejo. Una vez purificada, la mente experimenta naturalmente la profunda alegría del Dhamma, que supera con creces cualquier fugaz placer mundano.

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