Puedes conocer que la acción que has realizado no es buena cuando ella es causa de remordimiento y cuyo fruto produce lágrimas de dolor.
Mal hecha es aquella acción de la que luego nos arrepentimos, y cuyo fruto, llorando, recogemos con lágrimas.

Comentario profundo

Mucha gente malinterpreta el cultivo espiritual y lo ridiculiza como una forma de autocastigo o escapismo social. Sin embargo, la cultivación simplemente significa corrección: enmendar los errores dentro de nuestras tres puertas de acción: cuerpo, palabra y mente. Cultivar el cuerpo significa abstenerse de matar, robar y tener conducta sexual inapropiada. Cultivar el habla significa abstenerse de mentir, de usar lenguaje duro, de charlas frívolas y de conversaciones divisivas. Cultivar la mente significa disminuir la codicia, el odio y el engaño. Estas diez acciones saludables sirven como base fundamental para la paz y la felicidad. Cuando los individuos y la sociedad descuidan estos preceptos, inevitablemente sobrevienen el caos y el sufrimiento. Las malas acciones conducen a una dolorosa retribución, ya sea individual o colectiva. La ley del karma dicta que debemos soportar las consecuencias de nuestras acciones y la verdadera virtud reside en un corazón puro. Por lo tanto, el Buda enseña que hacer lo que no es saludable conduce al arrepentimiento y al llanto inmediatos, ya que la mente inherentemente anticipa los amargos frutos de una futura retribución. Si practicamos el autocontrol y cultivamos la virtud, podemos eliminar el sufrimiento y vivir sin remordimientos.

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