El que descubre que este cuerpo no acercándose al Nirvana mediante la liberación de las diez ataduras o Samyojanas. Esos Cuatro Grados de Santidad o Arahatta Magga son: Sotapatti: “Aquel que ha ingresado en la corriente del Nirvana”. Sakadâgâmi: “Aquel que retornará a este mundo sólo una vez más”. Anâgâmi: “Aquel que ya no renacerá más en este mundo”. Arahatta: “Aquel que ya nada tiene por aprender” (el que llegó al Nirvana). Las diez ataduras mencionadas son: 1) la ilusión de ser un yo separado de los demás seres, 2) la duda, 3) indulgencia en actos equivocados, 4) deseo por los objetos de los sentidos, 5) malas intenciones, 6) deseo de existir en los mundos de la forma, 7) deseo de existir en los mundos carentes de forma, 8) orgullo, 9) inquietud mental y 10) ignorancia. El Sotapatti se ha librado de las tres primeras ataduras, tiene mayor consistencia que una espuma, y cuya naturaleza es similar a la de un espejismo, debe quitar pacientemente de su corazón las espinas de las pasiones sensuales, y así logrará elevarse, victorioso, por sobre el reino de la muerte.
Al darte cuenta de que este cuerpo es como espuma, penetrar su naturaleza de espejismo y arrancar las flechas de sensualidad con puntas de flores de Mãra, ¡ve más allá de la vista del Rey de la Muerte!
Comentario profundo
El Buda enseña que este cuerpo es como una burbuja fugaz o un espejismo. A menudo nos aferramos a él por ignorancia, creyendo que es permanente. Con sabiduría podemos ver su verdadera naturaleza impermanente. Como dice un antiguo poema budista, el cuerpo es como un relámpago o el rocío de la mañana. Darnos cuenta de esta profunda verdad nos ayuda a romper las flechas venenosas de los deseos mundanos, permitiéndonos escapar de las tentaciones de las ilusiones y trascender el ciclo de sufrimiento y muerte.
Este verso nos invita a reconocer la naturaleza impermanente y efímera de nuestro cuerpo, comparándolo con la espuma o un espejismo. Al comprender esta verdad, podemos liberarnos de las ataduras de los deseos sensuales y las ilusiones, que son como "flechas de sensualidad" que nos mantienen atrapados en el ciclo de sufrimiento.
El texto también menciona las diez ataduras (Samyojanas) y los Cuatro Grados de Santidad, que describen el camino hacia la liberación. Al desprendernos de estas ataduras, especialmente las primeras tres (ilusión de un yo, duda e indulgencia en actos equivocados), comenzamos a trascender el reino de la muerte y a avanzar hacia el Nirvana.
¿Cómo puedes aplicar esta comprensión de la impermanencia en tu práctica diaria?
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