La victoria engendra el odio de quien fue vencido. La derrota es causa de dolor. Por ello, vivamos felices, dejando a un lado tanto la victoria como la derrota.
La victoria engendra enemistad; los derrotados habitan en el dolor. Felizmente viven los pacíficos, descartando tanto la victoria como la derrota.

Comentario profundo

El Buda pronunció estos versos en el monasterio de Jetavana sobre el rey Pasenadi de Kosala. Después de sufrir tres derrotas sucesivas en la batalla contra el rey Ajatasattu, el rey Pasenadi cayó en una profunda depresión, descuidando su salud y sus deberes. Al enterarse de la angustia del rey, el Buda comentó que tanto la victoria como la derrota son fuentes de sufrimiento: el vencedor se gana la enemistad, mientras que el derrotado vive en la miseria. Enseñó que la verdadera paz sólo se encuentra trascendiendo la lucha dualista de ganar y perder, que tiene sus raíces en el ego. Al renunciar al deseo de victoria y al miedo a la derrota, se alcanza una tranquilidad duradera.

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