Comentario profundo
El remordimiento es uno de los factores mentales indeterminados de la psicología budista. Tiene dos aspectos: saludable y no saludable. ¿Qué es el remordimiento nocivo? Por ejemplo, al ver un objeto hermoso, planeas robarlo, pero por estar distraído, lo olvidas. Luego te acuerdas y te arrepientes de no haberlo tomado. Ése es un remordimiento malsano. Además, si alguien mata a otro en un ataque de ira incontrolable y luego siente un profundo remordimiento, aunque haya un atisbo de conciencia, la causa kármica ha sido plantada y la retribución seguirá. La escritura está hecha. Aunque ya sea en el pasado, no se puede escapar de la agonizante culpa que hay en la conciencia. El tribunal de conciencia no los dejará en paz; es un castigo persistente y apropiado. Debido a que este remordimiento es un gran obstáculo en el camino de la práctica, el Buda desaconsejó cometer malas acciones. Una vez que se comete una mala acción, no podemos escapar de las consecuencias en ningún lugar de esta vida, lo que deja nuestra mente constantemente perturbada. Para lograr la tranquilidad lo mejor es no crear causas malignas. Algunas personas viven toda su vida en ansiedad, nunca en paz, debido a un solo acto cruel que cometieron. Aunque invisible, la mala acción los persigue hasta que cierran los ojos. Para evitar esta desastrosa consecuencia, siempre debemos ser conscientes en todas las acciones, considerando las consecuencias antes de actuar. Una persona con una intención tan cuidadosa disfrutará de paz y se beneficiará en cada momento. En el versículo 16, el Buda muestra claramente esta imagen de paz. Si constantemente creamos karma saludable, como salvar vidas o ayudar a otros, nos sentiremos felices y en paz en cualquier lugar y en cualquier momento. Antes de dormir, sonreímos suavemente y nuestro sueño traerá hermosos sueños. Esto refleja un alma relajada y serena. Al experimentar tal paz en esta vida, no debemos preocuparnos por la siguiente. Si aplicamos las enseñanzas del Buda, veremos que la vida es verdaderamente feliz. Es una felicidad preciosa que creamos nosotros mismos, una felicidad que el dinero no puede comprar. Intente practicar esto y verá los hermosos y profundos efectos de una vida consciente.
Asistente IA Zen
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