Es difícil hallar en este mundo a una persona que, plena de modestia, nunca dé lugar a reproche alguno, como un noble corcel que no necesita del látigo para obedecer.
Pocas veces hay en este mundo un hombre que, contenido por la modestia, evite el reproche, como un caballo de pura sangre evita el látigo.

Comentario profundo

El Buda enseñó este verso en Jeta Grove sobre el anciano Pilotika. Anteriormente un mendigo andrajoso, fue ordenado por el Venerable Ananda. Un día, volviendo al árbol donde había dejado sus viejos harapos, reflexionó: "¿Para qué buscar lo perdido? ¿De qué sirve?". A través de esta profunda contemplación, alcanzó el estado de Arahant. El Buda confirmó su logro, destacando la importancia de la meditación. Sin contemplación, la práctica es como cocinar sin sal. El verso también enfatiza los dos factores mentales saludables: la vergüenza moral (hiri) y el temor moral (ottappa). Diferencian a los humanos de los animales al evitar acciones descaradas e imprudentes. Una persona con conciencia moral detiene los pensamientos nocivos antes de que se manifiesten en acciones dañinas, evitando el sufrimiento como un buen caballo evitando el látigo.

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