Comentario profundo
Ya sea en la vida mundana o en la práctica espiritual, la diligencia es esencial. En este mundo, nadie triunfa siendo perpetuamente vago. Los estudiantes, agricultores, comerciantes y científicos deben trabajar incansablemente para lograr sus objetivos, aunque su diligencia a menudo está impulsada por deseos mundanos de riqueza, estatus o comodidad. Aun así, son miembros productivos de la sociedad, mientras que los que son perezosos y ociosos se convierten en una carga y son menospreciados. Los individuos perezosos suelen poner excusas y recurrir al engaño sólo para sobrevivir sin esfuerzo. En el ámbito espiritual, la situación es paralela. Si los budistas laicos son perezosos, no obtienen ningún beneficio espiritual; sin plantar buenas semillas no hay buena cosecha. Por tanto, "diligencia" en el budismo significa cultivar activamente la salud. Esto se resume en los Cuatro Esfuerzos Correctos: prevenir el mal no surgido, abandonar el mal surgido, cultivar el bien no surgido y mantener el bien surgido. Para los monjes, la diligencia es aún más crítica. Todas las prácticas apuntan a erradicar las impurezas. La pereza conduce directamente a la degeneración espiritual. La elevada aspiración de un monje de alcanzar la iluminación no puede realizarse mediante la ociosidad. Por lo tanto, el Buda enseña que vivir cien años en lentitud y disipación es una existencia desperdiciada que sólo trae sufrimiento prolongado. Por el contrario, vivir sólo un día con determinación enérgica y pura diligencia es mucho más significativo y realmente vale la pena vivirlo.
Asistente IA Zen
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